jueves 18 de junio de 2009
martes 15 de julio de 2008
El Post
El papá, Daniel Gattig: Si para los mismos colombianos es complicado comprender el costeño (y en particular el lorano), pues se imaginarán a Daniel tratando de entener a toda la gente directamente relacionada con el nacimiento de su primogénito!! ¡Este hombre estaba bañado en sudor y rojo como una canasta de tomates! Ansioso, con ganas de comprender cómo funciona el sistema de salud en Colombia, cómo evitar que Tata sufra lo que no tiene que sufrir (al menos así sería en Alemania). Impotente a pesar de su aparente fortaleza y caminando de lado a lado pidiendo traducción y muchísimo café... Al final, exhala. Su hijo en ¡carne y hueso! El siguiente paso a la econografía 3D y la encarnación de un periodo de espera, tan largo como el tiempo que trascurre en la distancia entre dos amantes... Pero definitivamente, lo más conmovedor fue el reencuentro con Tata, porque era lo que más le preocupaba. En medio de la fortaleza y excelente salud de su primogénito, la fragilidad de Tata era el principal temor de Daniel. Y si dicen que los "europeos" no son expresivos, aquí se demostró todo lo contrario... Acerca del desenlace, pues ya se imaginarán... Sólo amores y el inicio de una nueva vida para los dos. Los jóvenes padres asumen el reto de serlo con toda la valentía y la voluntad que ser una familia supone en nuestros tiempos...La abuela, Tía Cleer: Esta no es la abuela... ¡es la SÚPER ABUELA! Para Cleer sobran las palabras y faltan las flores... Ningún halago le llega al tobillo después de "parir" a Elias junto a su hija. Y digo "parir", porque fue ella quién estuvo con Tata como la madre que quisiera poder vivir lo que su hija vive con tal de evitarle cualquier sufrimiento. La palabra de ánimo, de berraquera siempre fue pronunciada por ella. La cara de cansancio que en medio de todo brota como una sonrisa de serenidad en medio del caos... esa es la cara de Cleer. La más joven abuela que haya conocido y justo aquella que llena de vitalidad y fuerzas ha sembrado en su hija el reto de no dejarse vencer. La bisabuela, Lucía Meza: Este es un título al que todos pueden aspirar pero que muy pocos alcanzan a vivir. Ser la "bisabuela" de alguien no sólo significa haber vivido mucho, sino poder ser testigo en vida de una descendencia que nace y crece en tiempos totalmente diferentes. Lucía pasa una a una las bolas del Santo Rosario entre sus dedos... Reza por lo pasado, por lo presente y por lo futuro. Espera en la casa y pregunta constantemente. Ansiosa por lo que viene, pero jamás desesperada, puesto que los años la han hecho sabia y sólo la serenidad la puede acompañar en un momento como este. Desde Ciénaga de Oro escucha las noticias que vienen desde Montería: qué está aquí o allá, que es natural o cesarea, que está durmiendo, que está en cirugía, que ya nació... Con la felicidad de ser la única de su generación que puede estar presente en semejante acontecimiento, Lucía se pone su mejor vestido, hace que le corten el cabello, se maquilla y se dispone a esperar en su mecedora de siempre la llegada del la abuela, la nieta y el bisyerno y por supuesto de esa pequeña criatura llamada Elias Gabriel. De ahí en adelante, sólo es historia y celebración. Porque, finalmente, el día en que un pequeño se convierte en el centro de atención de una casa y un pueblo ha llegado...
Los tíos, Mau y Gabo: ¿Qué decir aquí? Tal vez lo más adecuado sería que estos son los tíos más chistosos que haya conocido. Además de tener la vibra caribeña en su sangre, serán los encargados de enseñarle lorano a Elias y de hacerlo pasar bien bien bueno. Gabo y Mau no se complicaron para nada durante todo el proceso y fue con "su avena y su pitillo" que contemplaron cómo Elias llegó para cambiarle la vida a todo el mundo. Mau en su escándalo y Gabo en su silencio, celebraron la llegada del bebe. Seguido de eso, se abrieron las apuestas: ¿Quién sigue después?

La que cubre, María Lucía: Cualquier periodista que se respete trabaja para narrar historias para contar el cuento de aquello que llamamos vida. María Lucía ha vivido cazando las más impresionantes historias y escuchando todas aquellas que otros han vivido en carne propia. Sus colegas se enorgullecen de cubrir acontecimientos que han entrado en las estrechas agendas de los medios del país. Y como lo que vende casi nunca es "bueno", pues simplemente son pocas las historias que pasan a ser escuchadas por todos, pero que no por eso son menos importantes que aquellas que rondan por los pasillos, las cafeterías y aquellos pequeños rectágulos llamados televisores, radios y periódicos. Cuando se ve mucho, mucho se cuenta. Pero también se aprende a valorar lo realmente especial, justo aquello que sólo pasa en momentos únicos de la vida. Aquello que no sólo afecta a uno o dos, sino a muchos que luego pueden ser miles o millones. Así, justamente así, fue el cubrimiento del nacimiento de Elias. El antes, durante y después pasó a través del lente que registra lo ocurrido sin ninguna interpretación aparte de las posibles versiones que surjan a partir de lo visto y escuchado. Y sí: ahí estuve, aquí estoy y aquí estaré para contarle al mundo que esto que pasa a diario no puede quedar en el anonimato y en la memoria de pocos. Para recordarle a los que vivieron esta historia, que pueden volver a ella cuantas veces quieran para refrescarse después de los años en que de manera extraña las personas vamos perdiendo la capacidad de sorprendernos. En ese mundo "tan adulto y responsable" en el que nos olvidamos de ser niños y tan vulnerables como el pequeño Elias y su madre, sólo hace falta una buena historia que contar. Una que nos recuerde que a pesar de todos los peros, seguimos siendo humanos, vinimos al mundo de la misma manera y nos levantamos todas las mañanas gracias al milagro de la vida. El milagro que acontece en medio de un aparente silencio aunque lo queramos o no, aunque lo creamos o no... a través de cosas tan grandes guardadas de manera tan sútil y hermosa como el pequeño Elias y todo lo que su existencia representa de hoy en adelante. Gracias a Dios por permitirme cubrir las noticias más importantes de este país... Y gracias a los protagonistas de esta historia por permitirme estar en la primera fila de uno de los momentos más importantes de sus vidas. Eso es lo único que después de más de 9 meses, me queda por decir.
¡¡La nueva generación!! (en exclusiva)

Bueno familia,
Aquí estamos ante uno de los eventos más esperados y especiales en la familia: el nacimiento de Elias Gabrial Gattig Oviedo. Así precisamente como su nombre, Elias es el resultado de la mezcla: Alemania y nuestro Loro; Inglés,alemán y costeño-colombiano; las ilusiones de aquí y de allá. La dulce Tata y el ya llamado "KingKoncito" Mr. Daniel, se unieron para dar fruto a "tronco e pelao", que desde antes de su nacimiento no ha hecho más que generar todo tipo de comentarios. Sin duda, este sería un bebe "diferente" y por ende muy especial. El primer fruto de una generación de 10 primos, de un tamaño "atipico" nunca visto en Colombia, con su llanto en alemán, con uñas largas y con la apariencia de un bebe de meses. Elias nace el 13 de julio de 2008 cuando llega la noche. Nace como la noche, en calma y en medio de personas ansiosas de cruzar una puerta de cristal para saludar al nieto, al sobrino, a la esperanza... Los que estuvieron, dicen que juntaba sus manos como si estuviera rezando, dicen que nació muy "despierto", como quien nace para grandes cosas. Y los médicos no echaron menos flores. La primera vez que Elias "salió a la luz" fue con la palabra más fácil que Daniel Gattig reconoce: "¡ALEMAAAAAAAAAAAAN!" (jaja), seguido de: "mira, tiene la cabezota igual de grande que el pae".
Y siguieron los abrazos, las fotos, los signos de exclamación yendo y viniendo... La otra espera para ver a la madre. La diminuta Tata capaz de llevar durante meses a un personaje que dentro de muy poco doblara su tamaño. La valiente Tata que espera lo que todos esperan, que aguanta obediente lo que más de 4 doctores dicen. Aquella que sin saberlo trae dentro de sí un nuevo tiempo, una nueva manera de ser y estar en esta familia. En 15 días lista para partir... Y con su partida, una nueva "sucursal" de La Familia Oviedo: Alemania. Los puertos se expanden, nuestra colonización se va tornando global, así como la felicidad que se expresa en diversas lenguas, colores, maneras de ver...
Así fue:
A continuación, unas imágenes de todo el proceso... (Que conste que no están en orden):
Elias Gabriel Gattig Oviedo. Lugar y hora de nacimiento: Montería (Córdoba, Colombia), 6:15 p.m. Peso: 4,200 gramos. Tamaño: 55 centímetros. Cabeza: Gigante como el papá Pelo: Muchooo! Uñas: Larguísimas. Piel: Duraznito. Llanto: Trilingue. Ojos: No se sabe aún, pero están medio cafés. Nariz: De tata. Cejas y barba: Daniel.sábado 30 de junio de 2007
Para recordar
Propongo que empecemos con nuestra producción cinematográfica...
Aquí hay algo para recordar y sonreír. ¡Espero que les guste mucho!
El inicio...

Bueno.. ¡aquí empezamos de nuevo! "Sigo montando en columpio" es mi manera de decirles que la infancia nunca pasa ni debería pasar, que la historia de lo que uno es lo delata todo el tiempo y que para mí ustedes son una gigantesca parte de ese relato lleno de magia. Así que los invito a unirse a este blog con todas sus recuerdos sin importar cómo las quieran compartir. Aquí todo cabe, ¡así que manos a la obra! Este será el lugar para compilar todas las fotos, videos, canciones, grabaciones, mensajes, poesías, novelas, historias que se puedan imaginar o que ya hayan construido a partir de nuestra historia familiar.
¡Un abrazote para todos y I hope you enjoy!


























